Los 3 elementos del dolor

Nunca es una sola cosa. Sí, el modelo de las grandes farmacéuticas nos anima a pensar así: una pastilla para cada enfermedad y una sola forma de tratar el problema de salud, que además tiene una única causa principal.

Pero es mucho más complicado que eso. Todo es sinérgico, todo está conectado. Tomemos el dolor como ejemplo. Alrededor del 43 por ciento de los británicos y el 21 por ciento de los estadounidenses sufren de dolor crónico, que se define como dolor constante durante tres meses.


Aunque no sabemos con certeza por qué los británicos sufren más, se nos dice que es consecuencia de alguna lesión física o desgaste. El remedio es un analgésico, y si el dolor es intenso, pruebe con un opioide. Eso sí, tenga cuidado de no volverse adicto.


La industria farmacéutica promueve el enfoque de un solo fármaco —y obtiene enormes beneficios como resultado—, y sin embargo, los científicos saben desde la década de 1960 que el dolor es el resultado de tres factores: biológicos, psicológicos y sociales.


No, esto no significa que el dolor sea solo psicológico, pero tampoco significa que siempre sea completamente físico. En realidad, es complejo. La psicóloga especializada en dolor Rachel Zoffness lleva años explicándoles esto a sus pacientes, e ilustra la complejidad del dolor con la historia de dos clavos.


En el primer caso, un obrero pisó un clavo grande que le atravesó la suela de la bota y salió por la parte superior. El dolor era tan intenso que casi se desmaya, y los médicos de urgencias tuvieron que sedarlo profundamente antes de poder quitarle la bota. Al hacerlo, descubrieron que el clavo no le había atravesado el pie, sino que había pasado entre los dedos. Aunque el clavo no había penetrado la piel, el obrero creyó que sí y, como consecuencia, sufrió un dolor insoportable.


La comprensión de que el dolor es una compleja interacción entre tres factores también cambia la forma de tratarlo. En lugar de simplemente tomar un analgésico, el remedio podría incluir la meditación o quizás unirse a un grupo social. Esta perspectiva también se aplica a diversos problemas de salud crónicos, como la diabetes, las enfermedades cardíacas y el cáncer. Lo mismo ocurre con el envejecimiento y la longevidad. Científicos de la Universidad de Oslo han dedicado años a investigar el suplemento antienvejecimiento NAD (nicotinamida adenina dinucleótido), que es la última novedad en el ámbito de la nutrición.

Está diseñado para potenciar la energía celular, favorecer un envejecimiento saludable y reparar el ADN mediante el aumento de los niveles de NAD+, que disminuyen naturalmente con la edad. El NAD+ es una molécula fundamental para mantener nuestras células energizadas, reparar el ADN y preservar la salud en general. Su disminución se ha relacionado con problemas de memoria, menor fuerza muscular y un mayor riesgo de enfermedades asociadas al envejecimiento, como el Alzheimer.

Entonces, ¿podrían los suplementos de NAD ser el Santo Grial del envejecimiento saludable, la clave para una mayor longevidad? Podría ser, pero si profundizamos un poco más, la cosa se complica. No es solo vivir muchos años lo que provoca la disminución de nuestros niveles de NAD+, sino también una mala alimentación y el consumo excesivo de alcohol. En otras palabras, se trata de vivir muchos años sin llevar una vida saludable.

Por el contrario, los niveles de NAD+ pueden incrementarse llevando una dieta sana, practicando el ayuno ocasionalmente y haciendo ejercicio; por lo tanto, se trata de hacer todo lo correcto durante mucho tiempo, lo que, de forma sinérgica, se combina para ser el mejor antídoto contra el envejecimiento.

Todo esto son malas noticias para los vendedores de soluciones rápidas y de una sola pastilla.

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